El negocio de la basura


En las calles de Villavicencio, antes del paso de los camiones de la basura, se observan personas de todas las edades con carretillas en busca de materiales reutilizables y reciclables que otros han descartado como desechos. Ellos son los recicladores.
Estas personas que se ganan la vida recolectando, separando, reciclando y vendiendo materiales que otros han descartado, son actores vitales en la economía informal, pues proporcionan enormes beneficios a las comunidades y al medio ambiente.
Miguel Rojas, sale todos los días a las siete de la mañana de su casa a trabajar. Su oficina son las calles de los barrios céntricos de la ciudad y su materia prima es la basura.
Camina despacio por las vías empujando su carrito, que no tiene motor, pero sí cuatro llantas que soportan el peso de una estructura metálica y una plancha de madera, donde echa todo lo que recoge. Él siempre anda sonriendo, pues dice que el trabajo no es deshonra, “esto me hace feliz porque me permite llevar el sustento a mi hogar conformado por mi esposa y mis dos hijos”.
Mientras descansa aun momento recostado sobre su carreta, medio vacía, contó que hay días en los que se hace hasta 30 mil pesos, pero que eso casi nunca pasa. “El problema de ser reciclador y chatarrero es que la mercancía no vale casi nada. Hace unos días llegué con 800 pesos a mi casa, producto de 3 kilos de reciclaje que vendí”, dijo.
En el caso del cartón, por ejemplo, un kilo en las recuperadoras y comercializadoras de esta mercancía lo pagan a 150 pesos. Es decir, que si Rojas llena al máximo su carreta con 150 kilos, esto le representaría un ingreso de 22.500 pesos; el problema es que nunca se consigue tanto cartón para eso.
Se calcula que un bulto lleno de cartón, de esos que los recicladores llevan sobre su espalda, pesa alrededor de 10 o 15 kilos que representan máximo 2.250 pesos, lo que apenas alcanza para una gaseosa tamaño personal.
Por supuesto, el cartón no es lo único que se recoge. El kilo de vidrio se paga a 30 pesos, el plástico a 300 pesos, la chatarra a 350 pesos, el cobre a 11.000 pesos y el bronce a 7.500 pesos, siendo estos últimos los más buscados, pero los más difíciles de conseguir. El trabajo de este hombre termina entre las dos y las tres de la tarde, después de esa hora ya no se encuentra nada, entonces se va para su casa a descansar.
Pero, no todos salen de día ni tienen una vida destinada a esta actividad. *Camilo, aproximadamente de 25 años, recorre las calles de la ciudad en las mismas condiciones, además, lo hace en la noche revolviendo entre la basura, buscando algo que le pueda servir para vender o para comer.
El trabajo de reciclar en Villavicencio no es fácil, una de las razones es que no hay cultura para ello, pues no hay separación de basuras en los hogares y las personas se ven obligadas, literalmente, a meter las manos en las bolsas donde está todo revuelto.
En la ciudad, de acuerdo con la secretaria de Medio Ambiente, Sara Cabrera, a la fecha se estima que hay 1.500 personas dedicadas a esta actividad.
“La mayoría de estas personas han tenido dificultades para insertarse al mercado laboral debido a que son personas en condición de discapacidad, adultos mayores, desplazados y víctimas del conflicto armado, sin duda en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, han encontrado en el reciclaje una oportunidad para salir adelante”, explicó.
Cabrera también aseguró que, aunque los ingresos varían dependiendo de las toneladas de material aprovechable, sin duda el mayor reto es la dignificación de la labor del reciclador.
“La garantía de los derechos laborales y el trabajo decente hace parte de los compromisos que deben quedar en la actualización del plan de gestión integral de residuos sólidos del municipio y de la promoción de los empleos verdes en la ciudad que se encuentran como acciones dentro del futuro plan de desarrollo municipal”.


Si bien es cierto, el trabajo de los recicladores es el más importante en términos de economía circular, ellos son los gestores ambientales que sustentan el ciclo del aprovechamiento y es su labor de día a día la que permite que se pueda tener una ciudad con menos residuos y con menos impacto ambiental. En pro de la sostenibilidad y de la mitigación de la emergencia climática que hoy exige cambios contundentes de consumo y la promoción del reciclaje hace parte de ello.